Saber que te quieren es una de las mejores sensaciones que se pueden tener. Es reconfortante. Energizante, diría. Que quieren verte y hablar contigo, que se interesan por cómo estás, que tienen un interés sincero basado en el aprecio verdadero. Eso es maravilloso. Unas veces, cuando parece que ya nada puede ir peor, llega esa PERSONA y te rescata con una llamada, una caricia o una mirada. En otras ocasiones basta para mantenerte a flote un mensaje rápido o un saludo afectivo que recuerda que eres querido. Saber que estamos presentes en la mente de alguien, que se preocupan por nosotros y que somos capaces de despertar emociones y sentimientos en alguien es nuestro mejor flotador, un salvavidas que nos saca, sin duda, nuestra mejor sonrisa.
Leyenda
Leyenda Cuenta la leyenda, que hubo un caballero mal amado, su corazón fue herido, nunca sanado, su vida pasa en busca de su princesa, ¿Quién lo amará con tanta sutileza? El apuesto caballero tras un par de tragos encuentra un joven dama en un verde prado, él sin dudarlo se presentó con simpatía, la dama encantada lo invita a hablar otro día. Pasaron las semanas y ellos siguieron hablando, pues el apuesto caballero de ella se había enamorado, su primer beso de amor se lo dio en aquel prado donde la había conocido, para él su princesa sería la reina de su castillo, las horas pasaban y la noche cayó, el caballero a su princesa a cenar la invitó, era una noche espléndida y la noche brillaba , al igual que su diamante rojo por que el caballero de ella estaba enamorada. Luces oscuras aparecieron para separarlos, el caballero de hundió, su mundo desmoronado y su alma a punto de venderse al diablo. Pero vio el mínimo rayo de esperanza, tragó orgullo, el poco que le quedaba, y decidió e...
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